Entra el director con la frente en alto y toma asiento. En su lugar de siempre, se encuentra su silla y una pequeña banqueta para su maletín; ante todo, se debe guardar el respeto y la mística para el maestro. Del otro lado del telón sus aprendices lo esperan con nerviosismo. Se disponen a salir a escena y presentar su propuesta. De pronto, el dolor de estómago llega un poco antes de que se abra el telón. Al terminar la presentación, se da el momento crítico, el director dice sus observaciones. Sus aprendices escuchan en silencio mientras él habla. Conforme avanza en sus explicaciones, se genera cierta incomodidad, sobre todo en las alumnas, pues como es costumbre, el director ha vinculado la presentación a temáticas sexuales. Con su voz imponente, empieza a decir: “Deberías de ponerle otro conflicto a tu personaje”, “los actores debemos trabajar con los instintos humanos”, “deben tener en cuenta que, por naturaleza, el hombre es ante todo sexual”, “el hacer un desnudo en escena es normal, para el actor no deben haber barreras mentales”. Hasta llegar a afirmar que: “La postura que adoptan al sentarse tiene una connotación sexual, la postura de sus pies incitan a algo más (…) miren como agarran el lapicero, ¿no les dice algo?”, “todos tenemos fantasías sexuales. Coménteme acerca de sus fantasías sexuales”. La incomodidad incrementa en las alumnas, unas piensan que eso no era lo que buscaban en el teatro, y se irán; otras, que tal vez es normal la forma de hablar del director, y se quedarán, pensando en que son ellas las que están mal por los tabúes de la sociedad. Pero tarde o temprano descubrirán que el verdadero problema radica en su “admirable” director.Situaciones como estas, en las que se imparten “clases de teatro” y los maestros o directores abusan de su autoridad, llegando hasta cometer acoso sexual a estudiantes, es un problema que se viene dando en varias instituciones. Debo aclarar, que según el artículo 165 del actual Código Penal, se considera acoso sexual a: “El que realice conducta sexual indeseada por quien la recibe, que implique frases, tocamiento, señas u otra conducta inequívoca de naturaleza o contenido sexual y que no constituya por sí sola un delito más grave”.
En nuestro país, existen solo dos lugares en los que se puede aspirar a realizar un diplomado en actuación acreditado por el Ministerio de Educación: el CENAR (Centro Nacional de Artes) y la Universidad Nacional. Es preocupante que en estas dos únicas instituciones se han dado casos de acoso sexual que hasta la fecha no han sido resueltos.
La falta de ética en los profesores y directores de teatro llevan a la deserción de muchas jóvenes que quieren ser actrices. María Pérez (nombre ficticio) es una joven que concluyó su diplomado en actuación en la Universidad Nacional de El Salvador. Ella dice haber sido acosada sexualmente por su profesor, y asegura que es preferible aprender teatro por cuenta propia, es decir de forma empírica, a estar en una compañía de teatro o escuela en las que “solo buscan que hagas desnudos”, comentó la joven.
En el teatro se trabaja en constante contacto físico entre compañeros, por esto es más fácil encubrir el acoso sexual, a diferencia de otras disciplinas artísticas. También, se aborda al ser humano desde todas sus dimensiones, por lo que solicita que los actores y actrices sean capaces de hablar sin prejuicios, esto no hay que confundirlo con el hecho de limitar todas las puestas en escena a temáticas sexuales y que sean abordadas con morbosidad.
Las artes escénicas en nuestro país sí tienen futuro, pues sí existe una demanda de jóvenes que encuentran su vocación en el teatro. Lo que hace falta son instituciones que brinden apoyo y maestros que enseñen bajo una ética profesional. Se necesita de una instancia reguladora que le dé seguimiento a toda institución que tienen como misión promover las artes y el desarrollo integral de los jóvenes.
1 comentario:
Qué triste que sucedan estas situaciones en nuestro país. Y después dicen que los jóvenes no nos tomamos en serio la vida.
Que este texto sirva de bandera a otras jovencitas que han pasado por lo mismo.
Ánimo y seguí adelante.
Brian Velasco
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